En esta edición participaron 65 empresas de todo el país, más que en convocatorias anteriores, un dato que pone de manifiesto el creciente interés por comprender la situación del propio sector. Barcelona y Madrid siguen concentrando la mayor parte de las sedes, pero la muestra también incluye empresas de Guipúzcoa, Las Palmas, Navarra, Aragón o Andalucía, lo que ofrece una visión más plural y representativa que en ediciones pasadas.
Un tejido empresarial de microempresas
El sector de la traducción en España sigue estando compuesto mayoritariamente por pequeñas empresas. Dos de cada tres empresas participantes tienen menos de cinco personas en plantilla, un porcentaje incluso mayor que en 2024. Esta realidad limita su capacidad para invertir y adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos que el mercado impone a un ritmo acelerado.
La facturación, en caída libre
El dato económico más llamativo del informe es el deterioro de los ingresos. El 64 % de las empresas encuestadas cerró 2025 con una facturación inferior a la del año anterior, frente al 48 % que lo hizo en 2024. No solo hay más empresas afectadas, sino que las pérdidas son más acusadas: aumenta el porcentaje de empresas que han perdido más de una cuarta parte de sus ingresos, y se duplica el de aquellas que han sufrido descensos superiores al 50 %. La valoración media del ejercicio se sitúa en un 2,96 sobre 5, por debajo del 3,2 del año anterior.
Las tarifas, sin margen de maniobra
La presión sobre los precios es otro de los síntomas más preocupantes. Cerca de un 30 % de las empresas redujo sus tarifas de traducción en 2025, y un porcentaje similar hizo lo mismo en posedición. Las subidas son prácticamente anecdóticas. De cara a 2026, las previsiones tampoco invitan al optimismo: la mayoría de las empresas espera que los precios se estanquen o continúen bajando, sobre todo en los servicios más expuestos a la automatización.
La inteligencia artificial como principal factor de impacto
Si en 2024 la irrupción de la IA ya generaba inquietud, en 2025 se consolidó como el factor que más empresas señalan como determinante para su negocio. Casi seis de cada diez consideran que su impacto ha sido muy elevado, por encima de otros problemas como la debilidad de la demanda o la bajada de tarifas por parte de la competencia. La combinación de estos tres elementos configura un escenario de fuerte compresión de márgenes al que el sector tiene que responder con urgencia.
Empleo y teletrabajo, relativamente estables
Pese al contexto adverso, el empleo se mantiene con relativa estabilidad: más del 60 % de las empresas no varió su plantilla, mientras que alrededor del 30 % la redujo. El teletrabajo sigue firmemente asentado, ya que casi seis de cada diez empresas tienen más del 75 % de su personal trabajando de forma remota, ya sea de manera parcial o total.
Las perspectivas para este año 2026 no ofrecen señales claras de recuperación. La IA, la debilidad de la demanda y la presión competitiva en precios encabezan el listado de inquietudes de cara a los próximos meses, a las que se suma la incertidumbre sobre la conservación del empleo. Aun así, muchas empresas reconocen en sus comentarios cualitativos que la clave está en apostar por la especialización, el valor añadido y la formación continua. El sector no desaparece, solo se transforma.